Caminando hacia no se donde, sabia que algo buscaba, la curiosidad me llevaba pisando grandes baldosas de concretos avanzando hacia una gran casa, porque alguien dejo en mi mente la razón para llegar a ella y estando dentro por arte de magia descifraba colores y muchos detalles como cortinas de raso muchos muebles y roperos adheridos a la pared y cuando intentaba abrir uno de ellos salpicaban a mi ser pequeños bichos que mordían mi piel como si fueran agujas, desesperadamente con mis manos los apartaba de mi con desesperación, pues sentía el dolor y el sonido al presionarlos con mis manos y pies cuando estos caían al suelo, no los veía pues la habitación estaba en penumbras y mucho polvo al insistir en abrir los grandes armarios estos ya no estaban y me encontraba con muchos y grandes libros muy ordenados unos al lado del otro y sin tomarlos veo mas arriba un bolso de color guinda no muy grande y al abrirlo dentro de el había un collar de muchas hileras en mostacillas con un detalles en un gancho parecía una esfinge en color negro y guinda como un rostro era hermoso.
Dentro de ese lugar no estaba sola, estaba con dos de mis hijos y mi novio, pero ellos aparecían de pronto y luego ya no estaban. Continuaba mi camino dentro de la casona subía escalones estrechos de mármol amarillento y seguía encontrándome con habitaciones en donde todas ellas estaban detalladamente amobladas con camas deshechas y algunos mubles pegados en la parte alta de la pared, ropa de mujer pasada de moda colgadas en ganchos llenas de olvido.
Continuando mi andar me encuentro con una terraza en la parte baja de la casa estaba destruida y veía en mi entorno montículos húmedos y verdes por el musgo y una luna llena que iluminaba el extraño paisaje; de pronto, aparecían dos niños que se cruzaban ante mi como si nada, luego me dirigí dentro de la casa y llegue a un piso amplio todo de losetas blancas había un baño con una puerta de metal en color blanco y dentro había un hombre sentado en el retrete estaba todo sucio, tanto el como el lugar, me asuste y comencé a buscar la salida y sentía la impresión que las personas que estuvieron allí en su tiempo eran ancianas y que el tiempo se las llevo.
Luego de la nada aparecen dos mujeres viejas, insistiendo que esa gran casa me pertenecía y que cuando quisiera podía vivir allí…y en mi mente solo pensaba que hacer la limpieza iba a ser muy fatigado.
También lograba ver la casona a la distancia era de madera en color marrón y su techo con tejados rojizos y ventanas en marcos blancos.
