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Dragones.

Un sueño de Carmen Maria

Hola, me gustaría que me interpretaran un sueño que a mí me gustó. Antes de narrárselos, explicaré que me gustan mucho los dragones, los dibujo e incluso tengo una taza y un dragón fucsia o magenta, pequeño, hecho de alguna pasta adornando mi cuarto. La taza posee como asa un dragón, y tiene dos más grabados en ella. Desde mi punto de vista, los dragones son seres buenos, con un carácter fiero y leal que hace que lleguen hasta a dar su vida por el objeto de su lealtad. Mi sueño fue el siguiente: Me levanté de mi cama y me acerqué a donde estaba la taza con dragones. Miré fijamente al dragón del asa y lo llamé con una palabra, pues yo quería volar en él. Éste apareció por mi balcón, me estaba esperando. Monté sobre él y nos fuimos conociendo en silencio, descubrí que nuestros carácteres se parecían mucho. Volando, llegamos a una parte de mi casa donde había dos personas mirándome, y caí en cuenta de que nadie debía saber que los dragones existían. Entonces, utilicé la misma palabra con la que llamé al dragón verde del asa para que volviese a su forma y tamaño original y lo oculté entre unos cachorros negros que estaban cerca. Sin embargo, una de las dos personas que estaban allí me dijo algo sobre los cachorros y yo le respondí. Me di cuenta de que este muchachito no apartaba la vista de mis manos (donde ocultaba al dragón), caí en cuenta de que él sabía que yo ocultaba algo. Entonces, tomé al dragón y lo lancé al aire lo más rápido que pude, le dije: "!Vuela!" Y él se transformó en seguida para poder volar y regresó a mi cuarto, a su posición original (en la taza). No me acuerdo cómo, pero lo cierto es que yo también regresé a mi cuarto. De nuevo quise volar sobre un dragón, solo que esta vez miré a la figura en miniatura de un dragón color fucsia o magenta que se hallaba al lado de la taza. Lo llamé y apareció en mi balcón, ahora era un poco más grande que yo. Monté sobre su lomo y volamos juntos. Nos conocimos en silencio, descubrí que el carácter de éste era muy diferente al del otro, era más temperamental. A veces se hartaba de llevarme en su lomo, entonces me hacía bajar de él(el lomo) y me sujetaba con las garras por la parte de atrás de la camisa o bata, pero seguíamos volando. Alternaba entre llevarme en su lomo y llevarme en sus garras. Así, pues, llegamos a la parte de atrás de mi casa, donde había mucha gente y donde un muchacho malvado nos tendió una trampa. Este muchacho era flaco, de piel blanca, pelo negro, liso, brillante y casi hasta los hombros, vestía una camisa blanca con franjas horizontales negras(o rojo oscuro, no sé muy bien) y un pantalón blue jean largo y azul claro. Él se enteró de que yo tenía dragones, y yo de que él tenía, pero yo no sabía cuántos. La trampa consistió en un reto del cual (por alguna razón) no pudimos huir: Una lucha entre sus dragones y los míos en la piscina de mi casa; una lucha en la cual ganaría quien matase a los dragones del oponente. Tuve que ir al desafío, no sin antes llamar a mis dos leales dragones recién conocidos. Mi oponente me esperaba. !Qué susto me llevé cuando vi que el tenía cinco dragones!!Encima acuáticos y la pelea se realizaría dentro de la piscina! No había comenzado aún la pelea cuando uno de los suyos asomó de las profundidades y vi que tenía como cuatro cabezas. Yo quería mucho a mis dragones y temí por ellos, no sabría explicar el nexo que nos unía (?Lealtad y fraternidad?). Justo antes de empezar la pelea me acordé de que tenía dos dragones más: los que se encontraban grabados en la taza (a quienes llamé Dragones Gemelos, que no pude conocer, pero aún así formaban parte de mi "clan") y los llamé: ahora eran cuatro dragones contra cinco. Empezó la pelea, la cual se veía muy pareja hasta que vi que un dragón enemigo con forma de caimán estaba a punto de ahogar a mi dragón fucsia (o magenta), y, desesperada, me lancé al agua a rescatarlo: tomé por el cuello al dragón enemigo con todas mis fuerzas hasta que éste soltó al mío, que pudo salir del agua. Yo seguía apretando el cuello del dragón-caimán. Como no era muy pesado, lo saqué del agua y lo mantuve afuera de ella hasta que se asfixió, pues solo respiraba en el agua. Mientras tanto, mis dragones continuaban sus luchas con éxito. Yo seguía adentro de la piscina, cuando el dragón de múltiples cabezas se propuso acabar conmigo, entonces llamé a mi dragón magenta-fucsia, quien interrumpió su lucha y me sacó del agua justo a tiempo. La pelea siguió y una vez más tuve que lanzarme al agua a rescatar a uno de los míos, no me acuerdo a cuál esta vez. A la final nosotros ganamos. Me quedé mirando al muchacho malvado, ya solo y sin dragones (y eso que la lucha, en el principio, estaba a su favor ya que mis dragones no eran acuáticos). Me asombró su descaro: vió a sus dragones en dificultades y ni siquiera se preocupó en ayudarlos, cosa que yo sí hice. Finalmente, mi clan de dragones y yo regresamos a mi habitación, cada uno a su forma y posición original: el dragón verde se volvió pequeño y regresó a su postura de asa; los Dragones Gemelos también cambiaron su tamaño y volvieron a ser los grabados de la taza; y mi temperamental amigo fucsia-magenta recuperó su tamaño pequeño y su forma de dragón "de juguete" hecho de alguna pasta. Allí terminó mi sueño.

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