Estaba en el barrio Ciudad Bolívar. Veo unos apartamentos amarillos y a un primo que tomaba fotos al barrio y a mí; él estaba en cuclillas, yo estaba de pie. Me timbra el celular y habla José Camelo Castro, el calvo maldito, morboso y acosador sexual, quien me saluda preguntándome como estoy y yo le comienzo a hablar normalmente pero él se queda en silencio. Parece que hubiera colgado.
